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El amor y el odio a las rutinas deportivas

Desde el inicio de los tiempos tanto en el deporte como en la vida, lo que pensamos antes, durante y después de un evento importante, marcara la diferencia en nuestro rendimiento. ¿ Es posible controlar mis pensamientos durante estos momentos? La Programación Neurolingüística propone una gran variedad de herramientas que permiten con esfuerzo reconducir el flujo de pensamiento de nuestro día a día. Sin embargo, hasta que este nuevo estado es alcanzado, el deportista debe seguir compitiendo y sintiendo la amenaza constante de todos los mensajes que nublan su mente durante el juego.

Las rutinas de los deportistas son casi tan antiguas como el mismo deporte, ¿ porqué a unos les dan tan buenos resultados y a otros no? Hoy en día vemos a tenistas acudiendo a la toalla entre punto y punto, a futbolistas contando pasos antes de un penalti y a jugadores de básquet paseándose los instantes antes del partido con la música en sus auriculares. Todos ellos pretenden alejar sus pensamientos dañinos para poder rendir a su máximo nivel. El secreto no está en cuales son estas rutinas, sino en como se realizan cada una de ellas.

El cómo es más importante que el cuál ante una situación de estrés máximo como la que viven los deportistas durante la competición. Por eso cuando un deportista replica de manera robótica una rutina ya sea porque esta es impuesta o por su falta de confianza en ella, lo único que se genera es frustración y aumenta el flujo de pensamientos dañinos. Una mala gestión de las rutinas puede generar aversión y odio hacia ellas.

Un buen mental coach debe ofrecer espacio donde el deportista genere unas rutinas sostenibles des de la comprensión de que significan y como deben realizarse para que sean efectivas. Las rutinas tan solo será efectivas si posees la habilidad de desconectar del canal de los pensamientos mediante la conexión con el canal de las sensaciones.

La neurociencia demuestra que estos dos canales no pueden funcionar de manera plena y consciente a la vez, aunque esta “limitación” inicialmente parezca negativa, en este caso nos brinda la oportunidad de mediante la conexión con las sensaciones del momento aumentar nuestra capacidad de concentración y atención a la vez que la de silenciar los pensamientos logrando así la mejora de rendimiento deseada.

Si tu o tu deportista deseáis crear unas rutinas sostenibles y comprender como se deben realizar de manera eficaz, no dudes en solicitar tu sesión gratuita online conmigo.

Hasta el próximo post,

Carlos Canudas

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